Mi buhardilla

He aquí mi buhardilla, cinco pisos por escalera,

aquí es donde me ocupo de los sueños y fantaseo,

aquí es la tienda de maravillas de todos mis bienes,

mis sonetos resonantes y mis novelas rojas.

Aquí es donde desafío al destino y llamo a mis rimas,

y busco la gloria, y sí, a veces muero de hambre.

Aquí es mi fortaleza: soy terco de corazón

saludando cada amanecer tan cantarín como un pardillo,

y cuando a la noche me acuesto en aquella pobre cama

(bendiciendo al mundo y a cada alma que lo habita),

aquí es donde le agradezco a Dios que no interponga barrotes de sombra

a mi visión celestial de las valientes estrellas.

Aquí está mi palacio tapizado con sueños.

¡Ah!, aunque diez centavos sean esta noche todo mi tesoro

mientras en mi mirada inmortal reluce la belleza,

¿no he sido dotado con riqueza más allá de toda medida?
Aunque cante mis canciones en mi abrigo raído,

rey de mi alma, no envidio al rey.

Aquí es mi refugio: es tan silencioso el lugar,

sólo el rasgueo de la lapicera, el aleteo de la vela,

pequeño, desnudo y andrajoso, ¡pero qué querido!,

lo remarco, mi mesa de trabajo en desorden,

mis estantes de libros raídos a lo largo de la pared,

mi cama, mi silla rota, eso es casi todo.

Sólo cuatro paredes desvaídas, pero mías, todas mías.
Oh, ustedes, tipos elegantes, un mendigo desprecia su pena.

Vean, donde las estrellas brillan por encima de mi cuerpo,

Vean, donde debajo brilla la ciudad de la sirena…

¿no soy rico? No menos que un millonario

si la riqueza se midiera en términos de felicidad.

 

traducción: Hugo Müller

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