La gran retirada

Estoy cansado de tantas cosas adoradas en los días de juventud,

la música ya no llena de espíritu mis alas,

aún cuando toca el Maestro.

Para el escenario y la pantalla no tengo corazón,

las grandes pinturas me dejan frío,

¡compañero!, por la vejez perdí el amor por el arte que me extasiaba.

Sólo mi amor por los libros permanece,

aunque ya comienza a declinar,

y si por ello estoy perdido ya no leeré más.

Entonces, cuando ya sea demasiado frágil para trabajar

me sentaré afuera al sol y allí hablaré con la Naturaleza…

el último y más querido amigo.

Porque la Naturaleza lo es todo para mí,

mis otros amores son en vano,

su intamidad me impulsó hacia adelante

y ella me regresará de nuevo.

Así dejaré que ella lo haga a su modo,

pues tengo un sentimiento extraño,

más allá de lo que digan los hombres más sabios,

ella, por sí misma, es Dios.

 

traducción: Hugo Müller

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