Volvió el strosnerismo a Paraguay

¿Qué es peor?, ¿la vieja guardia del partido colorado, los grupos de militares conservadores recalcitrantes que consumen viagra a lo pavo, o la nueva camada de empresarios delincuentes formados en Estados Unidos, colorados que han estudiado marketing político y se han preparado para gobernar en academias yanquis?

Luego de la desastrosa gestión de Cartes, que golpe a Lugo mediante llegó a gobernar el país naranjero, instalando un capitalismo mafioso, vanguardista del lawfare en la región y del despojo criminal al pueblo, dejando un país con cifras de pobreza escalofriantes, llegó la hora de Mario Abdo Benítez, heredero de torturadores y del ala más rancia del strosnerismo, quien en apenas cinco días de gestión ya alcanzó récords de represión y ajuste que asfixia al campesinado y a los bebedores de tereré.

Fachero, joven, sonriente, alardeando de su guapeza y sus dotes de paracaidista, el nuevo mandamás guaraní inició su presidencia twitteando y facebookeando como lo asesoran sus sombríos maestros del terror paraguayo. “Marito” ya propuso obligar a los hijos de madres solteras a hacer el servicio militar, y organizó un “equipo de seguridad” para continuar combatiendo al valiente Ejército del Pueblo Paraguayo, que obstinadamente pretende realizar una reforma agraria en esta vapuleada patria sudamericana.

Llama la atención la belleza de su esposa, otra descendiente de conspicuos delincuentes y asesinos colorados, que forman parte del empresariado y la burguesía local, siempre dispuesta a abrazar el recetario del neoliberalismo feroz. El traspaso de mando no implicará cambio alguno. Es como sacar un jugador sucio, al borde de la expulsión, por un patotero que se lleva todo por delante. Los líderes de su partido simularon pelearse y ser adversarios, pero ya han confabulado para asegurarle impunidad a sus múltiples negociados, tanto nacionales como internacionales. La presencia de sus vecinos Temer y Macri fue muy alentadora para su asunción. Entre delincuentes golpistas, enemigos de los pueblos, se entienden muy bien.

La escultural figura de su esposa hace que todos le envidien su familia tan próspera y cristiana. Su plan de gobierno consistirá en acallar las voces disidentes y evitar que los revoltosos intenten incendiar el congreso o el palacio de gobierno. Para ello, contrató equipamiento y tecnología de última generación, armas del ejército estadounidense y helicópteros brasileños. Macri le ofrecio sicarios y mercenarios capaces de vengar ofensas estúpidas.

Abdo Benítez se dispone a regir un país completamente saqueado y hundido en la calamidad de la sojización y la explotación forestal indiscriminada. La distribución de tierras y del ingreso es la más injusta del mundo, superando con creces a los países africanos más arruinados y sometidos al FMI. Evidentemente, él representa a las nuevas generaciones de oligarcas explotadores, promotores del aborto clandestino y partidarios del perdón a los genocidas. En su discurso inaugural prometió refundar la justicia, combatir la corrupción y todos los lugares comunes y clichés del discurso vacío de la nueva derecha latinoamericana. “Los paraguayos queremos el cambio”, “esto es indetenible”, “se acabó el populismo”, “valoramos la democracia”, “somos distintos”, blablabla. La cháchara miserable de siempre, el engaño y el cinismo a la enésima potencia para poner en marcha un gobierno oprobioso más, un continuismo del desastre planificado, afianzando la esclavización de la sociedad paraguaya, su quebrantamiento económico y su descalabro moral. Paraguay debiera estar de luto, el stronismo reformado ha vuelto y esto no augura buenas noticias para los sufrientes “paraguas” que vienen baqueteados desde el infame golpe a Lugo, vía matanza de Curuguaty.

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