Visita de Perro Loco a Argentina

Hacen falta miles de Ches Guevaras para dar vuelta el asunto. El Plan Cóndor II avanza a pasos agigantados en América Latina. La visita de “Perro Loco” Mattis se enmarca en este proceso. El conglomerado de medios hegemónicos funcionales a los intereses del imperio y las oligarquías locales se babean cuando cuentan que Mattis es un verdadero intelectual, que es historiador y conoce un montón el metié de las guerras. Declaraciones estúpidas y cínicas son difundidas por entrevistadores pagados por los gobiernos de turno. Se catalogan como geniales respuestas de una zafiedad patente, siempre con una fuerte carga de cinismo, de militar burócrata que entiende mucho de misiles y drones, de tecnología bélica más destructora que una bomba atómica. “Lo más importante es que, si tienes que ir a la guerra, hagas todo lo posible para no ir a la guerra. Y necesitas lograr correctamente el final político [de la guerra] o nunca sabrás cómo terminarla correctamente”. El Jefe del Pentágono también se ha sabido ganar fama de monje, se ha mantenido célibe a sus 66 años y se desconoce que le atraigan los videos pornográficos.

El amo actual de “Perro Loco” no es otro que el presidente Trump, quien pretende resolver los conflictos generados por la superpotencia yanqui con más amenazas jactanciosas que progresos efectivos en los teatros de operaciones. El “Eje del Mal” ha variado poco desde su ascenso a la presidencia, las tensiones con Corea del Norte, Irán, Rusia y Venezuela son cada vez más graves, y no ha podido doblegar a las huestes de Bashar Al Asad en Siria. Igualmente, en esta nota humilde sólo podemos hacer referencia a los conflictos más notorios que involucran directamente a Estados Unidos: en Africa se las está viendo negras en varios frentes y las cosas con Europa y la OTAN están para el carajo. En síntesis, la política exterior de Trump no es un signo de poder sino su abuso. Se aplica a la situación la simple frase de que es un “mono con navajas”. Arrogante y prepotente, asesorado por los funcionarios más inhumanos y malignos que una mente humana pueda concebir, actúa claramente encaminado al aislacionismo que comparte con los multimillonarios mafiosos que lo rodean noche y día. Por ello, el desastre que puede ocasionar su caída puede llevarse millones de muertos, y éstos no serán estadounidenses.

De acuerdo con el portal BBC Mundo, al liderar la invasión estadounidense a Irak en 2003, Perro Loco declaró: “Vengo en paz. No traje artillería. Pero con lágrimas en los ojos les digo esto: si me fastidian, los mataré a todos”. En su arenga a los marines, manifestó: “Sé cortés, sé profesional, pero ten un plan para matar a todos los que conozcas.”

Al anunciar la noticia los diarios locales, sin sonrojarse argumentan el absurdo de que Perro Loco tiene la intención de “profundizar los lazos de cooperación militar entre los dos países”. Esto da mucha gracia con unas fuerzas armadas argentinas desmanteladas, ociosas y descuidadas, al punto de que se perdió el submarino ARA San Juan con sus 44 tripulantes adentro y para el gobierno no es negocio remolcarlo. Se supone que los han buscado con la mejor tecnología disponible y que no han hallado rastros, en lo que es una engañifa perversa de las autoridades actuales.

En verdad, la agenda de Mattis tiene como interés prioritario confabular con las dictaduras y gobiernos de derecha de Brasil, Argentina, Colombia y Chile una agresión armada que logre derrocar a Maduro en Venezuela. Otro objetivo de Perro Loco es profundizar la instalación de bases militares yanquis en toda la región. En Brasil, con el ministro golpista  Joaquim Silva concertó el aumento de la participación militar estadounidense en la base aeroespacial de Alcántara, en Maranhão. A su vez, en Argentina ya se iniciaron las obras para instalar bases en Ushuaia, Misiones, sobre el acuífero Guaraní, en Salta y Jujuy, próximas a nuestras reservas de litio, y en Vaca Muerta, para tener a mano nuestros yacimientos petrolíferos. En declaraciones antes de partir desde Washington, Perro Loco remarcó la necesidad de Estados Unidos de contar con sus socios confiables (Argentina, Brasil y Colombia), para transformarlos en ‘sus ojos y sus oídos’, en la región. A este punto llega este sabio monje de la guerra. Paralelamente, el paramilitar Duque ya anunció que sacará a Colombia de UNASUR y la CELAC, en actos simbólicos que corroboran los preparativos de guerra en el norte de Sudamérica.

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