Viejo actor

Yo era el líder del Mojeska

y solía representar famosos papeles,

pero ahora hago lo mejor que puedo

para ganar mi pan del día a día,

Aquí, en este burgo de Breaking Hears,
donde uno gana mientras mil fracasan,

cumplo con la actuación de enfermo de escorbuto

hasta que el Tiempo escriba el Fin de mi historia.

Mi esposa está muerta, mi hija casada,

con un montón de problemas propios,

y aunque sostengo mi cabeza en alto soy humilde,

temeroso y totalmente solitario…

Esta noche quemo cada foto,

cada registro de mi fama pasada,

y oh, ¡qué amargamente me río

y alimento las hambrientas llamas!

Miro cuán guapo era entonces,

con ojos brillantes, qué noble semblante,

sobresalía entre mis compañeros

y caminaba orgullosamente sobre el pintado escenario.
¡Ah, Vanidad! Qué locos somos,

con finales vacíos y desatinados propósitos…

Ahora arrojo con salvaje alegría

mi David Garrick al fuego.

“Es éste el puñal que veo”:
Oh, cómo amaba aquel discurso,

estábamos a la vieja usanza, sobreactuando quizás,

aún podíamos enseñar joven arrogancia.
“¡Afuera, afuera, breve candela!”

Allá fueron mi Lear, mi Hamlet y Macbeth,

y ahora junto a las frías y pálidas cenizas
espero mi cola, mi Muerte apuntadora.

Esta vida nuestra es sólo una obra de teatro,

su final está moldeado desde el inicio,

el Destino escribe cada palabra que tenemos que decir,

y como marionetas pavoneamos nuestra parte.
Una vez usé laureles en mi frente

pero ahora espero, payaso triste,
para hacer mi furtivo saludo de despedida

¡Apúrate, tiempo! Oh, baja la Cortina.

 

trad. Hugo Müller

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