La CIA se mete de lleno en la captura y secuestro de CFK

Con Lula apresado, el paralítico traidor en Ecuador, el resucitado burócrata del “libre mercado” en Chile, una crisis profunda de las castas políticas en Perú, el acorralamiento al indígena presidente en Bolivia, la preparación de la vuelta a la derecha más repulsiva en Uruguay, y una profundización del paramilitarismo y la miseria planificada en Paraguay, el continente sudamericano parece no tener respiro. Con Colombia a punto caramelo para la penetración de fuerzas estadounidenses en siete bases equipadas hasta los tuétanos, y una pintoresca Venezuela con más de 1.000.000% de inflación proyectada para el corriente año, exhausta ante un bloqueo y sanciones económicas permanentes de los gobiernos de derecha predominantes en el mundo, no llama la atención la degradación de la situación en Argentina, y el desquicio en que han incurrido los jueces contratados por la CIA y la embajada para hacer el mismo trabajo en toda la región: copamiento de los respectivos poderes judiciales para condenar, encarcelar y embargar a los líderes populistas que a principios de siglo XXI intentaron cambiar la historia de América del Sur. En Argentina son varios los jueces y fiscales conchabados por el presidente para armar causas y encarcelar a sus principales enemigos políticos. Bonadío compite consigo mismo en cada causa que le llega para comportarse como el “abusador poderoso” que es, que así se lo hacen creer a él y al juez Moro que puso preso al líder brasileño, quienes compartieron cursos de actualización en manejo de armas, consumo de drogas y ocultamiento de dinero. Que lo desmientan, si se creen tan machos. El pensamiento energúmeno de plutócrata enajenado que emana el presidente se le contagió al juez, quien como cada vez que le toca actuar hoy comandó operativos para apresar a más ex funcionarios kirchneristas y darle tapas y discurso a los agoreros de Cambiemos, que están destruyendo el país. Su embestida conlleva una nueva indagatoria a CFK, donde tendrá una nueva oportunidad de capturarla y secuestrarla, y recibir el correspondiente premio de sus jefes, que vaya a saber uno qué arma de guerra o qué bunker es. Huele muy mal esta convocatoria de Bonadío. Le recomendamos a la ex presidenta pasar a la clandestinidad. Tiene mucho más que aportar como guerrillera que a la cabeza del país.

Así de mal están las cosas con Macri. Las tasas de suicidios aumentan a la par de la desocupación y la pobreza. La inflación parece más galopante que en Venezuela (así lo testimonian nuestros enviados a Caracas, que están comiendo unas arepas baratísimas en este momento). La recesión es espantosa, los mercados chinos despidieron a todos los empleados que explotaban por 30 pesos la hora. Ahora se encargan ellos de todas las tareas, pero como entra muy poca gente, y compran lo mínimo e indispensable, prefiriendo incluso los productos vencidos por su gratuidad, se entretienen usando sus celulares para cualquier pavada. El vertiginoso descenso de las clases medias es espeluznante, pero eso no aparecerá en los diarios: silencio, algún que otro comentario sobre la rudeza de un invierno que hiela los huesos de quienes han perdido el trabajo y la vivienda. En este escenario una camarilla de jueces contratados por el mafioso más grande del país (que no es otro que el presidente), entre los cuales se puede incluir a Ariel Lijo, Carlos Stornelli, Sebastián Casanello, Julián Ercolini, María Romilda Servini de Cubría, Rodolfo Canicoba Corral, Guillermo Marijuán, Germán Moldes, Martín Irurzun, Leopoldo Bruglia, etc.; todos, absolutamente todos, han sido inventivos para cumplir la consigna de su jefe, que no es otra cosa que un títere de Trump. “Hay que meterla presa a la cretina”. Los intentos, disparates y “armados judiciales”, la aleación de la mafia corrupta con los aparatos de justicia del estado está engendrando un cuadro muy similar al que se ve en Brasil y el que ha erigido Ecuador en menos tiempo aún que el propio Macri. (A Correa también le tiene que llegar la hora, como le está llegando a Assange). La venganza de los estafadores extranjerizantes apesta pero avanza a pasos agigantados en el país. A pesar de ello, el escándalo se caerá y no durará mucho, la gente no se olvidará que está padeciendo un gobierno criminal, cínico y obscenamente corrupto e imbécil, como cada uno de los jueces y fiscales mencionados en esta humilde nota periodística.

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