Ciudad Don Juan

Dios, estoy gris, mi cara está corrida

pero junto al viejo Harry tuve mi diversión,

y todo lo demás, parece que veo

muchachos y muchachas que se parecen a mí,

ojos de azul helado en cada mano,

los más hermosos jóvenes en la tierra.
“Viejo padrillo” dicen de mí,

pero detrás de mi barba río con alegría.

Lejos y a lo ancho he sembrado mi semilla,

y aún por los dioses he mejorado la raza:

del establo al banco del carpintero,

de la hija del dueño a servir a la moza.

Ojos de azul gélido y nariz recta como espada

son la estampa de mi juventud viril,

ahora los verás a cada lado,

prueba de mis poderes, lejos y a lo ancho,

incluso el guapo retoño del pastor

y la hija del doctor tienen mi estampa.

Una matrona mira mucho el ojo

de conocimiento secreto mientras paso a su lado,

y para los maridos, lo que no saben nunca los herirá,

así que déjenlos ir:

la descendencia que ellos más parecen apreciar

tiene narices rectas como espada y ojos de gélido azul.

Todavía, oh, tengo un inquietante pavor

de que heramno y hermana ansíen la cama,

la muchacha del doctor y el muchacho del pastor,

dirigiéndose a la luna los veo pasar,

el pensamiento de su boda es como un cuchillo…

hermano y hermana, hombre y mujer.

 

trad. Hugo Muleta

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