Abominables, nauseabundos

Así son los burócratas y pergeñadores del desfalco macrista. Ladrones de cuello blanco, judíos y chetos del Cardenal Newman acomodados que saben de estafas y delitos financieros, al punto de hambrear al pueblo sin tapujos. Ahora pidiendo un préstamo record a sus amigotes protectores del FMI, traicionando a la patria una vez más y recargando el lastre de una deuda tan impagable como ilegítima, tan groseramente orquestada para beneficio del presidente y sus adláteres. El asco abruma cuando uno visita los barrios más empobrecidos de la ciudad de Buenos Aires y sus periferias. La denutrición de los niños se combina con una horrenda obesidad infantil, fruto de la ingesta desmedida de hidratos de carbono y gaseosas repugnantes. Los mendigos, linyeras, desempleados caídos en el abismo de no poder acceder siquiera a un mendrugo de pan podrido en los basurales. La carrera desenfrenada de generar pobres y desocupados no se detendrá con el stand by de 50.000 millones de dólares sino que proseguirá con su ritmo de muerte y asfixia. La justicia, el congreso, los “gordos” sindicalistas de la CGT y la mafia mediática seguirán protegiendo y alabando a un gobierno infame que sólo se ha dedicado a robarle “en la cara” a los jubilados y a la clase media con tarifazos exorbitantes que impiden cualquier proyección económica. Encima lo anuncian riéndose y certificando que se trata de una buena noticia, al estilo delarruesco. El “2001” que se avecina amenaza ser mucho más sangriento y costoso que el histórico: Macri se dispone a utilizar a los militares para reprimir las protestas y tímidas quejas ante tan angustiante panorama social. Viajó a Canadá sólo para sacarse una foto con la mandamás del FMI, para transformar su hijaputez en carisma. Se le arruinó el negocio que tenía con Bibi Netanyahu de hacer jugar a la selección argentina de fútbol sobre cadáveres de palestinos. Clarín asegura que “Messi tuvo miedo”, y que los jugadores son unos cagafiestas, que no deben ir a Rusia porque Putin es un criminal que apoya a Al Asad. La judería que compró entradas está defraudada y piden que saquen al equipo nacional del mundial de fútbol… De todos modos, el mundial servirá de distracción para que Cambiemos continúe perpetrando sus latrocinios. La nueva medida proyectada es la “reforma laboral” para ajustar más los salarios de los trabajadores, lo que a esta altura ya resulta algo imposible: el salario promedio se encuentra por debajo de la línea de indigencia y no se explica cómo se puede seguir ajustando. Pero ahí está Grecia para demostrar cómo se puede arruinar un país, cómo los usureros prestamistas y las elites millonarias que dirigen, por medio de técnicos y burócratas de la extorsión y la codicia, la orquesta del sistema bancario y financiero global, ordenando reducciones de pensiones y de presupuestos para paliar el hambre y la miseria de los países saqueados y esquilmados por ellos mismos a través de tejemanejes y teorías económicas neoliberales cuya única ciencia consiste en “reducir el déficit fiscal” ocasionado por sus políticas económicas rateras: el germen y la quintaesencia de la avaricia judaica se esconde detrás de fondos buitres y paraísos fiscales, protegida por mafias y mercenarios que actúan despiadadamente ante quienes se oponen a sus designios. Ello son expertos de la evasión y el saqueo del Estado: los Dujovne, los Sturzenegger, los Avruj, los Bergman, todos judíos que saben de lo que hablamos en Maldita Realidad, como el mismísimo Mauricio con sus cuentas offshore.

El sueño de ver a Macri colgado de los huevos como Mussolini se desdibuja. Despierto y contemplo que sigue propagándose su idiota y fétido discurso. Sus balbuceos, su protolenguaje me marean. El vómito sale de mis entrañas y no lo puedo creer: mi estómago no alcanza el alivio para respirar e intentar  huir a otro lado. La Argentina se está convirtiendo en un país chileno, donde las esperanzas están muertas y el anhelo de bienestar social se ha quebrado para siempre. Entretanto, el superministro y el gran estafador se ríen de nuestras desgracias mientras juguetean con las sogas que ajustarán más nuestros cuellos. ¡Mierda! No se ve resquicio para escapar de esta ignominia. Cayó Rajoy y duró poco la alegría: estos sinvergüenzas siguen adelante con sus planes criminales, amparados por sus jueces mafiosos que avalan su accionar delincuencial.

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