Burkina Faso le dice adiós a Taiwán y recibe sonriente a China

Burkina Faso y China establecieron relaciones diplomáticas formales, días después que la nación africana rompió sus vinculos con Taiwan, la pretenciosa isla de gobierno autónomo que Beijing intenta aislar en el escenario global. La decisión de Burkina fue un duro golpe para los taiwaneses, que sólo se ha quedado con 18 aliados, provenientes de las naciones más pobres de América Central y el Pacífico, como Belice y Nauru, y sólo un socio africano, el pequeño y estrambótico reino de Suazilandia.

Es el quinto aliado que rompe relaciones con Taiwán en el mes, mientras la influencia económica y geopolítica de China torna cada vez más dificultoso mantener alianzas estratégicas con Taipei. El ministro fasero, Alpha Barry, declaró que “la evolución del mundo y los desafíos socioeconómicos de nuestro país y la región incidieron para que reconsideremos nuestra posición”.

Beijing asume que Taiwan forma parte de su territorio, bajo el principio de “Una China”, y durante muchos años se ha negado a entablar relaciones con los países que reconocían a Taiwan como un territorio independiente.  La presidenta taiwanesa, Tsai Ing-wen, respondió que “la creciente presión china solo fortalecerá el apoyo de nuestros aliados, no retrocederemos en nuestra postura”. Esta visión del gobierno taiwanés quedó desdibujada con la renuncia del ministro de Finanzas Joseph Wu, quien admitió que Taiwan no puede competir con los recursos financieros chinos. “Yo, junto con mi pueblo, me siento triste, enojado y preocupado por la conducta de los chinos, con sus presiones que no encogerán la grieta ni mejorarán nuestra visión de su imperial dominio. Ellos no quieren resolver las cosas en forma pacífica y amistosa.

Antes de renunciar, el ministro anunció que suspenderá los programas de ayuda a los traidores burkineses, y que Taiwan cerrará su embajada en Ouagadougou (sí, así se llama la capital).

Paralela y lentamente, China se ha convertido en el principal socio comercial de Africa, con enormes inversiones en minería, construcción y finanzas, penetrando en esta ocasión en un país con un glorioso pasado revolucionario, durante el gobierno del bravo capitán Thomas Sankara, asesinado por traidores francófilos de su cohorte. El primer ministro chino invitó a Alpha Berry y a todos los líderes africanos a una reunión donde les ofrecerá nuevos negocios y créditos preferenciales.

Luego de República Dominicana, Santo Tomé y Príncipe y Panamá, nada menos que El Vaticano será el próximo país en romper relaciones con Taiwán y establecer lazos con China, desde que el gigante asiático aceptó que el reino católico asignará obispos en las principales ciudades chinas.

Varios países han dado vueltas al asunto, fluctuando en sus acercamientos y alejamientos de Beijing y Taipei, sin saber con quién quedarse, pendientes muchos de los vaivenes del comportamiento yanqui en la materia. Es tonto pero el mundo se maneja de esta manera: por eso sobreviven conflictos ridículos, atados a intereses comerciales de empresas depredadoras. Igualmente, son un cuento chino los rumores que circulan acerca de sus maniobras extorsivas o sus ínfulas imperiales: ellos manejan códigos distintos y no están habituados a pensar que todo se resuelve con la ley del más fuerte o aplicando sanciones económicas. “La amistad entre ambos países se ve sólida como una roca, y el retorno de las inversiones chinas traerá regocijo y alivio a las calles de nuestras ciudades. Burkina Faso puede llegar con su ayuda al autoabastecimiento alimentario, lo que no es poco en nuestro castigado continente” –puntualizó Alpha Berry, luego de firmar los acuerdos con el ministro de Finanzas chino, Xiao Jie.

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