Retrato

Porque el espectáculo pasajero de la vida es poco para su mente,
hay un hombre que conozco inducido de la humanidad.

Sus amigos más queridos son los libros,

pero oh, qué amablemente conversa con los pájaros,

los árboles y arroyos en largos paseos.

Siempre toma el mismo camino tranquilo,

junto al bosque, la colina y el mar,

vive cada nuevo día como si fuera el último.

Odia toda clase de cambios,

su paso es lento y seguro:
porque la vida tiene corto alcance la ama tanto.

Hizo que su único objetivo fuera su placer de repetirse,

de hacer siempre lo mismo,

la misma monotonía es tan dulce,

hallar en las pequeñas cosas

lo más querido de su carácter.

Su verdadera vida en su mente es, oh, ¡tan buena!

Por favor, deja en su sueño,

a este viejo, infatigable hombre,

que evita el frenesí de los ocupados,

y ha sobrevivido a su antojo.

Sólo déjalo observar en su banco cómo pasa el mundo…

porque él soy yo, sí, así soy yo.

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