Muy como una ballena

Una cosa que podría mejorar enormemente la literatura

sería que los autores hicieran un empleo más restrictivo de los símiles y metáforas.

Autores de todas las razas, sean griegos, romanos, teutones o celtas,

parecieran no saber decir que una cosa es lo que es sino que tienen

que  irse de su camino para decir que es como otra cosa.

¿Qué significa cuando nos dicen que aquel asirio bajó como un lobo en el redil?

En primer lugar, George Gordon Byron experimentó suficiente

para saber que probablemente no era sólo un asirio,

eran un montón de asirios.

De cualquier modo, como varios argumentos son aptos para inducir apoplejía,

y por consiguiente estorbar la longevidad.

Lo dejaremos pasar como un asirio en aras de brevedad.

Ahora entonces, este particular asirio,

aquel cuyas cohortes brillaban en púrpura y oro,

¿qué quiso significar el poeta cuando dice que bajó como un lobo en el redil?

En el cielo y en la tierra hay muchas más cosas

que las que puede soñar nuestra filosofía.

Pero no imagino que entre ellos haya un lobo con

cohortes de púrpura y oro, ni con cosas de púrpura y oro.

No, no, Lord Byron, antes que crea que este asirio

era verdaderamente como un lobo debería tener algún tipo de prueba,

¿corría en cuatro patas y tenía una cola peluda y una gran boca roja

y dientes blancos enormes y decía Woof Woof?

Francamente, pienso que es muy improbable,

y todo lo que estaba intitulado para decir, como mucho,

era que las cohortes de asirios bajaron como un montón de cohortes de asirios

a punto de destruir al ejército hebreo.

Pero esto no era lo suficiente fantástico para Lord Byron,

oh mi querido, no, tuvo que inventar un montón de figuras de discurso

y luego intercalarlas, con el resultado de que cuando mencionas

a la gente los soldados del Viejo Testamento ellos dicen

oh sí, son los que fueron comidos por un montón de lobos vestidos de oro y púrpura.

Este es el tipo de cosas que todo el tiempo hacen los poetas,

desde Homero a Tennyson,

siempre están comparando damas con lilas y una ternera con un venado,

y siempre dicen cosas como que la nieve

es un manto blanco luego de una tormenta invernal.

Oh, así es, es así, todo bien entonces,

tú duermes bajo un manto de nieve de seis pulgadas

y yo duermo bajo un manto de material no poético de media pulgada

y veremos quién de los dos se conserva más cálido,

y después de ello quizás comiences a comprender débilmente

lo que quiero decir con demasiada metáfora y simíl.

 

Ogden Nash, trad. Hugo Müller

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