Bueno para nosotros y para tú también

Los extranjeros son gente en algún lugar,

los nativos son gente en su hogar;

si el lugar en donde estás es tu hábitat,

eres un extranjero, digamos en Roma.

Pero las escalas de la Justicia equilibran la verdad,

y el mito conduce a la basura,

así que el hombre que está en su hogar,

cuando se queda en Roma,

está en el extranjero cuando está donde estás tú.

Cuando dejamos los límites de la tierra

en la cual nuestro nacimiento certifica que nos asentó,

no significa sólo un cambio de escena,

sino también un cambio de estatus.
El francés con su barba atractiva,

el escocés con su falda y su petaca,

en un momento pueden ser un nativo,

y al siguiente los puedes hallar extranjeros.
Hay una diferencia que se encuentra rápidamente entre las razas,

pero lo único esencial, diferencial, es vivir en diferentes lugares.

Así es el orgullo del hombre orgulloso,

desde los austríacos a los australianos,

esté donde esté,

se mirará a sí mismo, y a los nativos de allí, como extraños.

Oh, seré tu amigo si tú serás amigo,

le dice el extranjero al nativo,

y trabajaremos juntos por nuestros fines comunes

como una preposición y un dativo.

Si nuestros fines comunes parecen mayormente míos,

¿por qué no, tú, extranjero ignorante?
Y el nativo replica,

“por el contrario, y desde ahora, mis queridos, el juez de instrucción”.

Así que cuida tus modales cuando estés ante un nativo, por favor,

y doblemente cuando nos visitas y estás entre todos nosotros,

un entendimiento puede caer extáticamente exquisito.

Un simple pensamiento, si obtienes una palmadita,

eliminará al juez de instrucción:

puedes ser un nativo en tu hábitat,

pero para los extranjeros eres sólo un extranjero.

 

Ogden Nash, traducción de HM

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