¿Quién viola los derechos humanos?

por “Régimen de Corea del Norte”

La Organicación de Relaciones Internacionales de Corea del Norte publicó en Pyongyang el ‘Libro Blanco sobre Violaciones de Derechos Humanos en Estados Unidos en 2017’, donde arriba a la conclusión de que el gobierno actual actúa como un club de millonarios racistas que han cercenado la libertad de prensa y eliminado la cobertura médica de millones de yanquis pauperizados. En respuesta a las severas reprimendas que constantemente les dirige Trump desde la Casa Blanca (e incluso ha viajado a Corea del Sur e intentó asomar su arrogante rostro de vejete cachondo en la frontera militarizada mas luego se acoquinó), los norcoreanos han promocionado este texto desde las oficinas que tiene el combatido y castigado país asiático en Ginebra, en la sede la ONU. En su prólogo dice: “La discriminación racial y la misantropía son graves enfermedades inherentes al sistema social de Estados Unidos y se han agravado desde que Trump tomó posesión. La violencia ocurrida en Charlottesville (Virginia) en agosto es el típico ejemplo del apogeo de la política de racismo de la actual administración”.

Entre otras cosas, el libro cuenta que las fortunas del secretario de Estado, Rex Tillerson; el de Comercio, Wilbur Ross; el del Tesoro, Steven Mnunchin; y el de Defensa, James Mattis, “Perro loco”, reunidas suman 14.000 millones de dólares, lo que serviría para mitigar las cientos de crisis humanitarias y desastres sociales y ambientales que ha sembrado este país por todo el mundo, desde que asesinaron a más de 2.000.000 de personas en la guerra que perdieron en Vietnam.

Las personas sin empleo y sin hogar se han duplicado en 2017, y la crisis de salud y enfermedades que se han reproducido genera espanto en las principales ciudades. Ellos se creen “guardianes de la democracia” o “campeones de los derechos humanos”, pero ya no pueden disimular que son los principales violadores de derechos humanos en todo el mundo.

Ellos sacan su libro donde evalúan la situación de los derechos humanos de todos los países, mintiendo descaradamente y estableciendo falsas “verdades” que se asumen como ciertas por sus medios de comunicación y redes sociales. Para que el mundo sepa cómo son las cosas, acá en Corea del Norte sacamos el nuestro, y lo primero que cabe afirmar es que Estados Unidos no está en condiciones de ser juez de derechos humanos de nada.

Las elecciones no son más que la apuesta por el poder de un puñado de privilegiados que ultraja con el dinero los derechos políticos de las masas trabajadoras. Se vulnera incluso el derecho a la subsistencia y la compra-venta de niños y mujeres se realiza más indiscriminadamente que en otros países capitalistas. Adalid de la agresión y el genocidio en casi todo Medio Oriente y Africa, ha agravado el problema de los refugiados a escala mundial durante el desarrollo de su “guerra antiterrorista”.

Actualmente tiene 8 millones de desocupados, un desempleo juvenil de 20% y cientos de despidos diarios. Más de 1 millón de personas carecen de vivienda y otro millón apenas sobrevive  con la ayuda de las “sociedades benéficas” (ONGs preocupadas por la pobreza creciente). Según los datos publicados en conjunto por los economistas a fines de 2017, el promedio anual de ingresos de los ricos, que ocupan el 1% de toda la población, es 100 veces  superior el ingreso de todas las personas de las capas medias e inferiores.

La privatización de la educación pública (sí, léase como está escrito, fue una medida de Trump) dejó a 6 millones de jóvenes menores de 24 años fuera del sistema. La extracción de un diente cuesta 500 dólares y una operación de apendicitis 3.500. Los gastos de hospitalización hunden en la pobreza extrema a cualquiera que se enferme. La brecha salarial entre hombres y mujeres es de las más altas del mundo, y los afrodescendientes, musulmanes y latinos son discriminados en todos los ámbitos posibles, perseguidos, encarcelados y torturados, abatidos por la policía con pistolas ultramodernas.

Todo lo que mencionamos sólo es una mínima muestra de los crímenes y violaciones a los derechos humanos que se constatan en Estados Unidos, aquí no haremos referencia a los crímenes y violaciones que cometen los yanquis y sus militares en el resto del mundo. Su democracia no es otra cosa que una combinación de la ley de la selva y el individualismo extremo que premia al que se enriqueció (principalmente con malas artes). Así que es deplorable que se tome la voz de Estados Unidos como un referente en la protección y salvaguarda de los derechos humanos, cuando es más bien todo lo contrario: su principal violador.

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