¿Hacia un nuevo orden informativo mundial?

por Alvaro Correa

En 1970, el célebre informe McBride denunció el obscendo dominio y control de la información y la comunicación que ejercían las grandes agencias informativas, devenidas hace tiempo en corporaciones mediáticas. En aquel entonces, ante un diagnóstico tan lapidario como revelador, la UNESCO promovió la creación de agencias nacionales en los países no alineados, para no someterse a los inventos y noticias falsas de las agencias estadoundienses y europeas dominantes.

El control informativo y la manipulación mediática actualmente se han tornado más sofisticados, al punto de que no hubo forma de evitar enterarse que un príncipe de Inglaterra se va a casar con una simpática actriz estadounidense, pero no hubo forma de conocer ni dar con el paradero de un submarino como el ARA San Juan, manteniéndose su búsqueda en un sospechoso secreto de Estado que hace pensar en la peor traición a la patria que puede concebir un sujeto como su presidente, que gobierna el país como si fuese un coto privado. El mismo enuncia que pretende hacer de Argentina el supermercado del mundo.

Las grandes agencias y cadenas como United Press o Reuters cuestionaron los resultados del informe, planteando que constituían un atentado a la libertad de expresión, y que se quería imponer el control de arcaicos aparatos estatales sobre el un ejercicio objetivo y profesional del periodismo. En otros términos, las empresas transnacionales de la información y la comunicación no estaban dispuestas a ceder un milímetro de sus mercados y consumidores cautivos.

Con el desarrollo de Internet y la tecnología televisiva, comenzaron a aparecer medios internacionales alternativos, como HispanTV, PressTV, TeleSUR, RT, Al-Mayadeen, Al-Jazeera, que desafían el orden informativo deconstruyendo sus posverdades infames con óptima tecnología, rigurosidad estética y seguidores en todo el planeta, representando incluso una amenaza para la hegemonía informativa y comunicacional de Televisa en México, de Clarín en Argentina, o TV Globo en Brasil. Cuando se aplican políticas neoliberales y neocoloniales salvajes y estúpidas, como las que se están aplicando ahora en todo el continente (con la excepción de Bolivia y Venezuela), es cuando más los gobiernos necesitan a los medios para estupidizar a “la gente”, esa misma “gente” que configuran sus audiencias.

Por suerte, para quien tiene el menor espíritu crítico, o que al menos duda de las realidades y relatos que venden como pan caliente los medios hegemónicos, existe una constelación de medios que generan contenidos desde otro contexto, con otras ideas sobre lo que es “políticamente correcto”, con otra visión sobre la impunidad que gozan los mandamases actuales como Peña Nieto, Macri o Temer, reputados y queridos por el pueblo más por su carácter delincuencial e individualista que por su gestión al frente de países tan dramáticamente saqueados y violentados los derechos básicos de sus ciudadanos. Sí, Hispan TV, al igual que Telesur y Russia Today, forman una tríada que tiene otra visión de lo que es una democracia o una dictadura en América Latina, y son las únicas, por ejemplo, que han denunciado el alevoso y asqueroso fraude de JOH en Honduras, además de interesarse siempre por las voces de los oprimidos, y de quienes más padecen las nuevas reglas de juego del neoliberalismo y neocolonialismo global. Este y no otro es el motivo por el cual las mencionadas cadenas sufren persecusiones y censuras de todo tipo por parte de los megasitios Google y YouTube, que pretenden eliminarlos de sus sistemas de búsqueda, amedrentándolos con diferentes barreras y sanciones, luchando por la prolongación de un mainstream que acepta pasivamente el accionar de un presidente estadounidense belicista, vendedor de armas “de alma”. Google y YouTube ignoran lo fácil que es para los medios alternativos independizarse de sus plataformas, cuya esencia reproduce el ya asqueante “american way of life”. Ellos proseguirán con su faena, revelando todos los crímenes, actos de corrupción, negligencia y perfil mafioso de los gobiernos que responden al “orden hegemónico”, como lo hará, seguramente, el despedido periodista rioplatense Víctor Hugo Morales.

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