¿Liberación del mercado de armas o epidemia de salud mental?

Por Hugo Muleta

La noticia ya ha dejado de generar sorpresa e interés. Aunque hoy por los grandes medios de comunicación han desaparecido “las novedades” como tales, la información cruda, real y objetiva, supliéndose por vagas especulaciones y/o caprichosas posverdades que son reconstrucciones de los hechos de acuerdo a los intereses e interpretación de las elites dominantes, no se pudo ocultar que en la localidad de Sutherland Springs, Texas (Estados Unidos), ayer un ex soldado de la fuerza aérea estadounidense irrumpió con un rifle tuneado Rueger AR556 (al cual bautizó “mala puta” en Facebook, revelando que le había costado 799 dólares y que es tremendamente personalizado) en una iglesia baptista para despachar a mejor vida a 26 personas (creyentes, believers) y herir a otros 20, varios de ellos de gravedad.

El nuevo “loco” se llama Devin Patrick Kelley, sirvió en la base de Holloman (New Mexico) entre 2009 y 2013 en el área de logística y mantenimiento. Su vida militar concluyó cuando, luego de un rápido juicio marcial, fue condenado a 12 meses de confinamiento por golpear con un bate de béisbol a su esposa e hijo, siendo degradado y dado de baja con el mayor de los deshonores. También tenía antecedentes por maltratar a su pitbull pero por ello no recibió condena alguna.

Desde su salida del ejército yanqui, Kelley no había conseguido un trabajo estable, y se dedicaba a enseñar la biblia a niños de 4 a 6 años en centros evangelistas, confesando en la red social Linkedin “Soy una persona altamente trabajadora y comprometida. Y vivo según los valores de la Fuerza Aérea”. Kelley vivía en la casa de sus padres, en el condado de Comal (New Braunfels), y ya iba por su segundo matrimonio.

Vestido de negro para la ocasión, con un uniforme medio paramilitar, un vecino declaró a la policía que la intención de Kelley era asesinar a su suegra, habitué de la congregación baptista. Sin embargo, ella no se encontraba el domingo a la mañana, y en su lugar acribilló feligreses de todas las edades, en una iglesia cuyas congregaciones suelen reconocerse como las más conservadoras de la sociedad estadunidense.

En lo que va de 2017 se han producido 377 tiroteos masivos en Estados Unidos, aunque se trata de cifras extraoficiales luego de que el Congreso, controlado por el Partido Republicano prohibiera destinar dinero público a la investigación y estudio de la violencia por armas de fuego en el país. Por su parte, la venta del rifle Rueger AR556 se ha disparado después de la masacre, y se desconoce la cantidad de propietarios de la bagatela en el país, aunque se calcula que más de 8 millones de estadounidenses lo poseen y deliran con su eventual uso.  El arma alcanza ahora así un nivel de popularidad notable, gracias a la acción decidida de Kelley, quien fue abatido a tiros en su vehículo en plena huida por dos ciudadanos-vengadores, poseedores a su vez de armas semi-automáticas.

Donald Trump, de gira por Asia para amenazar con su rutilante presencia física, su fanfarronería y sus declaraciones pomposas al lider norcoreano Kim Jong-Un, dijo en rueda de prensa que la matanza era una cuestión de salud mental y que no tenía relación alguna con la venta libre de armas. Explicó que el país está teniendo muchos “problemas de salud mental”, como ocurre en otros países, pero que por fortuna había personas armadas que le pusieron un fin a Kelley, y con ello a la masacre.  “Se trata de un problema de salud mental al nivel más alto”, insistió el mandatario, lamentando el hecho pero argumentando, desde su punto de vista, que tuvo un final feliz. “Nuestra policía, y nuestros propios ciudadanos, siempre pueden castigar y darles su merecido a esta gente que mata sin ton ni son”. Sin poder detener su verba bravucona, el presidente pasó a otro tema y dijo que “se acabó la paciencia estratégica con Corea del Norte”. Acompañado de su par japonés Abe (tan lameculo como los mandatarios Temer, Kuczinsky y Macri) alardeó ante los periodistas que si Japón compraba su nueva partida de armas y equipamiento militar, se acabará con el problema norcoreano. “Tenemos las mejores armas del mundo y Japón hará bien en adquirir nuestros últimos misiles y bombas”.

La gira de Trump continuará por Corea del Sur mientras en Texas, el pequeño y devoto pueblo de Sutherland Springs intentará en vano retornar a la normalidad. Dios es grande y fieles, así como carne de cañón, nunca van a faltar. Los asesinos y locos, de parabienes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *