Miami: meca de la putrefacción humana y la miseria mundial

por Agencia Maldita Realidad

Si no alcanza con informar que en las últimas elecciones Cambiemos obtuvo en esta ciudad una mayoría de más del 93%, para revelar el nivel de repugnancia que nos suscitan estos votantes y su entorno, en esta pequeña reseña daremos cuenta de las carácterísticas esenciales de esta tórrida ciudad de la costa estadounidense.

Por si no fuera poco albergar a los gusanos cubanos y venezolanos de la peor calaña, tiene la mayor tasa de ciudadanos terroristas y mercenarios de la CIA, y de viejos judíos millonarios y estafadores. En efecto, Miami es la ciudad con la mayor concentración de personas de la tercera edad (mayores de 65), y primerísima en el mismo segmento en casos de ancianos involucrados en crímenes y negocios sucios (superando por ventaja mínima a Las Vegas).

No se puede soslayar que estamos hablando del primer puerto de pasajeros en el mundo en lo que respecta a cruceros de burguesías y aristocracias ociosas, de clases “mierdas” compuestas por nuevos ricos y beneficiados del neoliberalismo feroz aplicado en todo el continente, con una furia inusitada luego de una década de gobiernos que distribuyeron un poco la riqueza de los países, por lo que fueron calificados como populistas y acusados ferozmente de corruptos.

Para todos los subnormales y descerebrados que sueñan y se fascinan con el sueño “americano” miamense (playa, sol, ropa de colores, tiempo libre, tragos y mujeres bonitas dispuestas a satisfacer las peores perversiones sexuales), resulta una ventaja notable que el español sea el idioma más hablado en la ciudad, que cuenta con un 70% de hispanohablantes. Pero como cualquier urbe yanqui, cuenta con conglomerados de pobreza donde abundan los yonquis y pandillas que se disputan territorios más inhóspitos que ciertas zonas del Gran Buenos Aires.

El portal financiero Walletpop elaboró el año pasado una lista de las peores urbes estadounidenses para vivir, y para sorpresa de muchos Miami figura entre las 10 primeras del ranking, realizado en funci{on de variables como tasas de desempleo, ejecuciones hipotecarias, datos sanitarios, estadísticas de delitos y otras formas de medir la miseria.

Actualmente el barrio más jodido –al menos en el imaginario popular- es Little Haiti, donde los inmigrantes haitianos, apelando a su magia negra y canibalismo, habían logrado dominar el terreno en desmedro de otras pandillas de inmigrantes centroamericanos. Para algunos, es el principal foco de crimen de la ciudad, para otros, ya está siendo explotado como “atractivo turístico”. También en Miami hay varias pandillas de fisicoculturistas que admiran el retorno del Klu Klux Klan, y que harán destrozos importantes cuando sobrevenga un caos más patente en la ciudad.

En las calles, así como en cualquier vivienda de Miami, una persona tiene una posibilidad entre doce de ser asaltada y violentada por maleantes y locos armados. Asimismo, sus conductores son los peores de Estados Unidos, no respetan las normas de tránsito y su tasa de accidentes automovilísticos encabeza la lista entre las ciudades estadounidenses, careciendo incluso la mayoría de seguro, favoreciendo lo que se dice jodonamente en los recovecos de las oficinas de justicia, “muertes gratuitas”.

Por su parte, una destacada revista de salud infantil clasificó a Miami como la segunda peor ciudad de Estados Unidos para criar a los hijos, básicamente por la dificultad que existe en el acceso a adecuados servicios educativos y sanitarios, así como la escasez de actividades culturales, que en la gestión de Trump han caído al nivel de cero.

Con 433.000 habitantes, en los últimos dos años se han contabilizado más de 40.000 ejecuciones hipotecarias, generando una frenética actividad del mercado inmobiliario relacionada con el abandono de hogares. Actualmente impacta la cantidad de edificios nuevos que se encuentran vacíos y dan paso a la conformación de “vecindarios fantasma” entre las sedes de las corporaciones internacionales que dominan Estados Unidos y buena parte del mundo, ya que todas tienen una sede importante allí.

Miami ocupa el tercer puesto en materia de cucarachas, lo que implica un deshonor ya que Nueva Orleans y Houston la sobrepasaron en este peculiar ranking. Sin embargo, varios miamenses se enorgullecen de que sus cucarachas son las más grandes, que la humedad pegajosa de la ciudad les encanta a estos insectos. Si se toma en cuenta la densidad de población con alma de cucaracha, su presencia se puede tornar agobiante. Las ratas no le van en zaga, y también se pasean por la ciudad contentas y ufanándose de sus compras en los “malls” y “outlets” que pululan por todos los barrios. Aunque son las cucarachas “la especialidad” de la ciudad, ya que a todas les gusta correr antes de echarse a volar, como las pequeñas cucarachas asiáticas nocturnas que vuelan hacia los puntos de luz, lo que las hace entrar en éxtasis cuando ingresan las viviendas de Miami para recordarles a sus habitantes que jamás lograrán desprenderse de sus propias heces.

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