Exodo rohingya: Desastre humanitario y ayuda torpe de la ONU

por Máximo Redondo

Todas las autoridades de los puestos migratorios que hay entre Bangladesh y Birmania coinciden en que el arribo de refugiados rohingya a la frontera hace rato que se ha hecho “insostenible”. Más de un millón ya han cruzado a Bangladesh (desde donde sus antepasados ya habían sido echados como perros sarnosos al país vecino), huyendo de la violencia y los ataques de las fuerzas policiales y militares birmanas, que han desatado una auténtica “limpieza étnica” según los parámetros de la mismísima ONU. El organismo que se supone custodia e impone la paz en todo el planeta, viene desarrollando una campaña para que los gobiernos poderosos y millonarios del mundo colaboren para contener la crisis humanitaria rohingya, que no sólo es producto del odio racial del que son víctimas sino que hiere a los ojos el hambre y los diversos padecimientos de este pueblo mil veces vejado y humillado a lo largo de su historia. De acuerdo con los informes de diversas organizaciones occidentales, se trata del mayor genocidio desde el de Ruanda en 1994, y a pesar de los llamamientos a las autoridades de Myanmar a que detengan su crímenes, miles de rohingyas siguen arribando a diario, buscando refugio en el país bengalí, avezado en el afrontamiento de desastres humanitarios.

La hermosa reina Rania de Jordania ha visitado este lunes los campamentos rohingya y ha declarado a los periodistas que la esperaban al final de su recorrido. “Alguien tiene que preguntar por qué se están ignorando los ruegos de esta minoría musulmana, por qué se ha permitido que esta persecución sistemática se prolongue tanto. A pesar de que me he preparado viendo telenovelas espantosas, he escuchado las historias más abominables que se puedan concebir. Niñas y mujeres violadas salvajemente, bebés usados como pelotas de fútbol, torturas y sadismo de todo tipo por parte de las hordas birmanas. Esto es inadmisible, y todo sigue como si nada…” La reina tuvo que abandonar los micrófonos porque rompió en un llanto estremecedor, reintroduciéndose en su automóvil blindado. Se trata de la monarca más candorosa y bella que se conoce en la actualidad, y va aportar parte de su fortuna para comenzar a atender las necesidades primarias de los rohingyas.

Paralelamente, la ONU exhortó a la comunidad internacional, eufemismo para referirse a las burocracias de las élites que están en el poder en los respectivos países que la conforman, a donar alimentos, médicos, servicios educativos y legales, a poblaciones semianalfabetas carentes de todo proyecto de vida. Que la ONU se ponga a ayudarlos no parece una buena noticia, si uno observa el estado en que han dejado a Haití, otra víctima predilecta de las “ayudas” de la ONU y del siempre rebelde y cowboyesco Estados Unidos, que de la mano de Trump tiene grandes posibilidades de llevar al mundo al añorado apocalipsis.

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