Visita del asesino de niños palestinos Netanyahu

(por Agencia Maldita Realidad)

De manera irrefutable se trata del máximo apoyo que tiene actualmente el gobierno de Mauricio Macri a escala internacional. La alianza con Israel fue inmediata, un amor a primera vista tras el suicidio del ex fiscal Nisman, siendo sus gustos conservadores y ralea de empresarios corruptos otros factores que contribuyeron a la escalada de amor, que llevó a la ministra Bullrich y varios funcionarios a visitar Jerusalem y cerciorarse in situ de la calidad del equipamiento armamentístico y de seguridad israelí contratado para engrosar las huestes represivas del gobierno de Cambiemos, que finalmente se han lanzado a la calle actuando como en las épocas más duras de la dictadura militar, acreditándose el primer “detenido-desaparecido” de su era en la persona de Santiago Maldonado.

La siguiente declaración de Netanyahu es concluyente respecto de su agudeza geopolítica: “Con todos los cambios positivos que están pasando en el continente pensamos que Argentina, con el Gobierno de Mauricio Macri, va a poder tener un liderazgo importante”. De esto se desprende que está chocho con el golpe de Temer, feliz con la situación de asedio sobre Venezuela, y en la gloria con la posibilidad de más guerras internas en Colombia y Paraguay para expandir los mercados de armas pesadas y ligeras israelíes en el continente americano. Por otro lado, se equivoca fiero cuando le atribuye al mandamás argentino un liderazgo importante, en tanto ni siquiera en su país se encuentra consolidado, a pesar de los esfuerzos de trolls y medios de comunicación instaladores de posverdades absurdas -como que la sociedad lo apoya, es bueno, honesto o tiene una imagen positiva-, que se caen por su propia falsedad y carencia de sustento al día siguiente del que se “cranearon”.

Lo aceitadas que están las relaciones lo demuestran las designaciones de los jefes policiales, que en la mayoría de los casos están a cargo de las embajadas estadounidense e israelí y el aval de la DEA. Se puede sostener, sin riesgo a caer en gruesas equivocaciones, que la seguridad personal es lo más importante para un asesino que ocupa la posición de primer ministro de Israel. Y la verdad es que varias organizaciones lo han denunciado y le han iniciado procesos –solicitando uno de ellos su captura internacional- por el crimen de 610 niños palestinos en los 50 días que duró la operación “Margen Protector” (2014), por la cual células de su ejército invadieron hogares palestinos, sus escuelas y los lugares de refugio de la ONU, con un saldo de 2.200 palestinos muertos y más de 12.000 heridos, afectados por el sofisticado armamento con partículas cancerígenas.

Este genocida, cuyas declaraciones suelen ser pasmosas y contundentes, se atrevió a amenazar y denostar a Obama en el mismo Congreso estadounidense, y cuando tiene oportunidad de defender sus crímenes en la Asamblea General de la ONU, lo hace sin tapujos, arrostrándole al mundo que es demasiado severo con Israel y que su ejército defiende los más altos valores morales, por lo que debería ser admirado y no condenado. Claro, el se ríe permanentemente e incumple todas las resoluciones que intentan detener el genocidio que viene cometiendo con sus “operaciones” (no se pueden minimizar los crímenes cometidos en “Plomo fundido” de 2009).

 

Ante estas bravatas, el mundo enmudece y se olvida que Israel ha sido y es el principal apoyo de lo que se conoce como ISIS (Estado Islámico) y que su próximo paso, ante la resistencia de Bashar Al Asad, de Hamas y la fuerza de Hezbollah en el Líbano, dispuestos a inmolarse para que mueran muchos israelíes, es emprender una guerra total con Irán.

Para los pocos enterados o avisados de su peligrosidad, es importante difundir su prontuario y llenar las calles de Buenos Aires y las redes sociales de alertas. El 11 y 12 de septiembre será otro hito más de la sumisión del gobierno argentino al “comercio exterior” sionista y a los fondos buitre y demás agentes de la mafia financiera global (ellos forman parte nuclear de ella). Es un personaje más que repudiable, otra afrenta de Macri al pueblo argentino, y las bandas de mercenarios militares que lo protegen se adueñarán del tráfico porteño. Va a ser difícil penetrar en sus “bordes protectores” pero eso no impedirá que Maldita Realidad insista en denunciarlo y repudiar su persona en cuanta oportunidad surja en el futuro.

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