Recogiendo hojas

Las espadas no levantan hojas mejor que las cucharas,

y bolsas llenas de hojas son livianas como globos.

Hago un gran ruido crujiente todo el día,

como el conejo y el venado huyendo.

Pero las montañas que trepo eluden mi abrazo,

fluyendo sobre mis hombres y mi rostro.

Puedo cargar y descargar, una y otra vez,

hasta llenar todo el cobertizo, ¿y qué tendré entonces?

Cerca de nada de peso, y hasta que se tornen más pálidas

del contacto con la tierra, cerca de nada de color.

Cerca de nada para uso.

Pero una cosecha es una cosecha,

¿y quién se atreve a decir dónde debe detenerse la cosecha?

Robert Frost, traducción de HM

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