El soldado

El es aquella lanza caída que yace arrojada,

sin levantarse ahora, que se torna húmeda, herrumbrosa,

pero que aún apunta como si arara el polvo.

Si nosotros, que lo miramos alrededor del mundo,

no vemos nada que merezca ser su marca,

es porque como hombres nos acercamos demasiado para mirar,

olvidando que fijados a la esfera terrestre,

nuestros misiles siempre harán un arco demasiado pequeño.

Ellos caen, rasgan la hierba, intersectan la curva de la tierra,

y golpeando, se rompen ellos mismos;

nos hacen rebajarnos por el punto de metal sobre la piedra.

Pero sabemos esto, el obstáculo que revisó y tropezó con el cuerpo,

disparó el espíritu más allá del objetivo jamás mostrado o dirigido.

por Robert Frost, traducido por HM

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