Encuentro pasajero

poema de Robert Frost, traducido por HM

Al descender la colina junto al muro

había una puerta sobre la que me incliné para tener una vista

y justo había girado desde la primera vez que te ví

cuando subías por la colina. Nos encontramos.

Pero todo lo que hicimos ese día fue mezclar grandes y pequeñas

huellas en el polvo del verano como si dibujáramos

la figura de nuestro ser menos que dos pero más que uno en el momento.

Tu parasol apuntó un décimo hacia afuera con un profundo impulso.

Y todo el tiempo en el que hablamos parecías ver

algo abajo  a lo que sonreír en el polvo.
(¡Oh, era sin prejuicio hacia mí!)
Luego pasé por lo que tú habías pasado

antes de encontrarnos y tú por lo que yo había pasado.

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