La bruja mendiga de Grafton

Ahora que ellos ya saben quién soy,

les voy a decir algo que no les va a gustar:
se equivocaron conmigo, y puedo probarlo.
debería estar orgullosa de tener a dos pueblos

luchando por hacer un regalo de mí.
Ninguno dispone de mí para hacerles problema alguno.

Una dobladora de problemas es siempre el lema de la bruja.
Les doblo a ambos los suyos, mírenme,

encontrarán que tienen que hacer todo nuevamente,
esto, si quieren atenerse a los hechos.
Armaron un problema (¿no lo hicieron?),

por un registro de una estadía de Arthur Amy

en Hog Reeve, para un Encuentro de Marzo, aquí en Warren.
Podría haberlo contado en cualquier momento del año,

el  Arthur Amy con quien estuve casada

no pudo haber sido el que ellos dicen que estuvo en Warren

en el Encuentro de Marzo porque él

sólo tenía quince años en aquel tiempo.

El Arthur Amy con quien estuve casada

se consagró las únicas veces en que votó,

que no fueron muchas, en el pueblo de Wentworth.
Una de las veces fue cuando estaba en la garantía

de ver si el pueblo quería tomar todo el camino

al descampado donde vivíamos.
Les diré quién ha recordado, Heman Lapish.
Su Arthur Amy era el padre del mío.
Así que presentaron el caso ante las cortes de justicia

una vez que adiviné que continuarán presentándolo una y otra vez.

Wentworth y Warren son dos bonitos pueblos en donde vivir,

sólo que prefiero vivir en Wentworth a partir de ahora;

y cuando esté todo dicho,

y el derecho acierte, y la tentación de hacer el bien

cuando puedo herir a alguien haciéndolo

ha sido siempre demasiado para mí.

Sé de algunas compañeras que quieren

que en su propio pueblo tengan a una destacada bruja:
pero la mayoría pensarían en el gasto que les ocasionaría
Deberían saber que como bruja con frecuencia amamanto a un murciélago,

y eso debería ser suficiente para durar días.

¿Podría haber fortalecido mi posición, pienso,
si hubiese consentido en dar una señal más segura de que yo era una bruja?

No había indicio, supongo, cuando Mallice Huse dijo que yo lo saqué en su ancianidad,

y arrollé todo lo que había a su alrededor

hasta que lo tuve vestido de piel y huesos,
y en vez de dejarlo enganchado sin abrigo en frente de un municipio,

lo dejé encadenado enfrente de cada habitante del condado de Grifton.
Alguien clamó que era una vergüenza que lo dejara descubierto al pobre viejo.

Hubiese estado todo bien si alguien no hubiese propuesto
roer los postes junto a los que se paraba y dejar su marca registrada en ellos

para que pudieran reconocerlo.

Ninguno de los postes de los que nos oyeron hablar era terrorífico

lo hacían continuar royendo hasta que gimoteó.

Luego, ese mismo alguien inteligente alardeó

de que apostaba que Huse era un farsante

y que había gimoteado en la cuna donde dormía,
y tan seguro como que has nacido

hallaron que había roído los cuatro parantes de su cama,

los cuatro enteros hasta las astillas.

¿Qué probaba aquello?
No que no había roído los postes sobre los que estaba amarrado.

Además había dicho que lo había hecho.

Que un caballo mastique en el establo no es prueba para mí

de que no mastica los árboles, los postes y las vallas también.

Pero todos lo tomaron como una prueba.

Yo era una muchacha robusta de veinte años entonces.

Ese alguien chistoso que arruinó todo era  Arthur Amy.

Sabes quién era.

Ese fue el modo en que comenzó a cortejarme.

Nunca dijo demasiado después de que nos casamos,

pero yo desconfiaba de que estuviera también orgulloso

de haber interferido en el asunto de Huse.

Supongo que se dio cuenta de que podía obtener más de mí

tomándome como una bruja.
O algo pasó para que cambiara de postura.

Se acostumbró a decir cosas para deshacer lo que estaba hecho y lo hacía bien,

como “no, no regresará todavía de su estafa”.

Anoche fue una de sus salidas nocturnas. Está haciendo algún fraude.

Ella piensa cuando el viento hace una noche de ello,

ella se empodera de ese modo.

Pero a él le gusta más dejarse enfermar hasta la muerte conmigo:

si alguien me ha visto retornando a casa sobre la cumbrera,

haciendo zancadas sobre el palo de escoba,

tan a menudo como lo hacía en la cola de la noche,

él supuso que ellos sabían que tenía que subirse a eso.

Bueno, yo le mostré a Arthur Amy suficientes señales

externas a la casa mientras nos pudimos mantener

y de los olores del granero no podías lavarte, de la tierra arada

con toda la nieve y la lluvia de siete años;

y no digo sólo esqueletos de  los Rangers de Roger

en Moosilauke, sino como una mujer señala a un hombre,

sólo embrujado lo podía hacer durar más.

Arriba, donde los árboles crecen poco,
y los musgos son altos,

le hice juntar frutos húmedos de nieve

sobre rocas resbalosas junto a la catarata.
Hice que lo haga por mí en la oscuridad.
Y a él le gustaba todo lo que le ordenaba hacer.
Espero que si se encuentra donde me ve ahora

está tan lejos que no puede ver para qué he venido.

Puedes descender de todo a nada.

Es todo, si fui famosa cuando era joven

y llena de ella, éste debería ser el final,

no parece que tuviera el coraje de

ser tan libre y golpear los rostros de mis compañeras.

Debería hacerlo, pero no parece que pueda.

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