XXI. Vanos intentos de clausura

Los intentos de clausura e intervención de la Universidad provinieron de sectores ultra-conservadores y de algunos aristócratas envidiosos, dueños de otras universidades privadas, quienes impusieron todo tipo de recursos e impedimentos legales que repercutieron impulsando aún más el éxito de Ocio y Desocupación. Inversores de Japón y China otorgaron un sustancial apoyo financiero a los proyectos internacionales de Carlos, se dejó de depender de los subsidios gubernamentales y se implantó un régimen de becas que benefició a miles de jóvenes esclavizados o en situación de pobreza extrema.

Francisco pasó sus últimos años en Cochabamba, sin necesidad de desplazarse a otras urbes para sentirse feliz. Estaba rodeado de gente humilde y fuerte, de bravos morenos que estaban sosteniendo una lenta revolución, y que lograban sus objetivos de vivir en una Pachamama saludable. El se sumó a ellos en espíritu y en la práctica, aportando sus conocimientos, sus experiencis cirróticas en Argentina.

El estado de confrontación se estaba disipando en el país, la acción del gobierno favorecía a una clase media pedorra. De todos modos, la pobreza y la delincuencia estaban aseguradas y en auge, apoyadas en una ignorancia generalizada. De ahí se desprende la prosperidad de Ocio y Desocupación, había que instruir a una masa que carecía de la más mínima noción de lo que implica una existencia ociosa y desocupada. Era febril la necesidad que tenía el pueblo de educarse en las materias que se enseñaban en la Universidad, incorporándose en el año 2011 las asignaturas de Ayunos, Valentía de hérores contemporáneos, Ocio africano –importante porque remite al origen del hombre-, Desocupación infinita, Ocio legislativo, Patologías de la sociedad argentina, Grandes Ejecuciones de la Historia. Todas las materias conducían a especializaciones donde podían realizarse hallazgos que paralizaran la marcha del universo hacia la tontería irremediable. Y no era pretencioso afirmar esto porque en otros países se estaban desarrollando investigaciones en este sentido: un científico noruego llegó a detener dos segundos el tiempo, explicando que todo era cuestión de cambiar de actitud y volcar todo el ánimo para hacer algo útil del Ocio y la Desocupación, sea parar el tiempo, escribir una novela o un Manual Práctico para el Desocupado Crónico, cuyo prólogo podría decir: “Es completamente irreversible el resultado de un proceso cuando éste involucra mecanismos seguros y eficientes: la vida es así y la muerte llega para aliviar los corazones“.

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