sacando tragos de parranda

 Salté el banco del parque para enfrentar a los gigantes de la literatura. Viví con mujeres más locas que los dioses. Consumí suficiente bebida para volver borracho a un ejército. Viví en cabañas sin ventanas, sin electricidad, sin agua, sin abrigo. Salté el banco del parque para enfrentar a los gigantes de la literatura. Fui derrotado en callejuelas, robado. Busqué las ciudades para curarme. Leí grandes libros que me tornaron soñoliento. Tuve hambre en habitaciones con ratas gordas. Mis padres estaban avergonzados de mí. Las lindas mujeres me veían asqueroso. Salté el banco del parque para enfrentar a los gigantes de la literatura. El mundo me consideró loco. Dormí en veredas desiertas. Me senté en bares por las mañanas y a la noche hasta la mañana siguiente. Yo enfrenté a los gigantes de la literatura. Todo mi trabajó venía de vuelta. Un editor escribió: “¿Qué es esto?”

Trabajé en fábricas y depósitos. Me casé y divorcié. Tenía cuarenta años cuando se publicó mi primer panfleto delgado de poemas. No era bueno. A los cincuenta decidí ser un escritor profesional. Gané $980 el primer año. Vivía todo el día en un bar. Estaba enfrentando a los grandes de la literatura. Las mujeres caían como langostas. Arrojé a personas del frente de mi casa. Estaba enfrentando a los gigantes. Los gigantes no estaban prevenidos. Sólo yo lo sabía. Salté el banco del parque para enfrentar a los gigantes de la literatura. No creía que ellos fueran tan buenos. Decime, ¿vos sí lo creés?

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