Muerte y de sobra; Fama

Cuando muera no me importa lo que le pase a mi cuerpo,

esparcido en cenizas por el aire, dispersas en East River,

enterrado en una urna en el Cementerio B’nai Israel, Elizabeth New Jersey,

pero quiero un gran funeral,

la Catedral de St Patrick, la Iglesia de St. Mark,

la sinagoga más grande de Manhattan,

primero, hay una familia, hermano, sobrinos,

la activa madrastra Edith de 96 años,

la tía Honey de Newark, el doctor Joel, la prima Mindy,

el hermano Gene, de un ojo y una oreja, su rubia hermanastra Connie,

cinco sobrinos, hermanastros y hermanastras, sus nietos,

el compañero Peter Orlovsky, las cuidadoras Rosenthal y Hale, Bill Morgan—

luego, el maestro de la mente fantasma Trungpa Vajracharya, Gelek Rinpoche,

allá Skyong Mipham, el alerta Dalai Lama, una vez visitando América,

Satchitananda Swami Shivananda, Dehorahava Baba, Karmapa XVI, Dudjom Rinpoche, Katagiri y Suzuki, los fantasmas de Roshi, Baker,

Whalen, Daido Loorie, Qwong, el canoso Fraile Kapleau Roshis, Lama Tarchen—

Luego, y más importante, las docenas de amantes de más de cincuenta,

cientos, más, viejos compañeros pelados y ricos,

muchachos jóvenes recién encontrados desnudos en la cama,

multitudes sorprendidas de verse unos a los otros,

innumerables, íntimos, intercambiando recuerdos,

“él me dijo que meditara, ahora soy un viejo veterano de la retirada del día mil—“

“yo toqué música en plataformas subterráneas, soy heterosexual pero lo amé y él me amó”

“Sentí más amor de su parte a los 19 que de cualquier otro nunca”

“yacimos bajo las sábanas de charla, leyó mi poesía, nos estrechamos y besamos pecho contra pecho”

“Siempre me metía en su cama en calzoncillos y a la mañana aparecían en el suelo”

“Japonés, siempre quise llevarlo hasta mi culo con un premio”
“Hablamos toda la noche sobre Kerouac y Cassady, luego nos sentamos como budas y dormimos en su cama de capitán”.

“Parecía necesitar tanto afecto, es una lástima que no lo hacía feliz”

“estuve solo con él en su cama desnuda como nunca con otro antes,

era tan gentil que mi estómago se estremecía cuando su dedos hacía trazos por mi abdomen, pezones y caderas—“

“Todo lo que hice fue yacer con los ojos abiertos, me atrajo para acabar con la boca y dedos sobre mi cintura”,

“daba grandes chupadas”,

y así la charla sobre amores de 1948, el fantasma de Neal Cassady mezclándose con la carne y la sangre joven de 1997 y sorpresa—

“¿Tú también? ¡Pero yo creí que eras derecho!”

“Lo soy pero Ginsberg es una excepción, por alguna razón él me satisfizo”.

“Yo ya olvidé si soy derecho, puto, raro o divertido, era yo,

tierno y afectuoso para ser besado arriba de mi cabeza,

mi frente, garganta, corazón y plexo solar, el medio del pecho, en mi pija,

cosquilleaba mi espalda con su lengua”

“Amé la manera en que recitaba ‘Pero a mis espaldas siempre escucho

la carroza alada del tiempo apurándose cerca’, las cabezas juntas,

ojo contra ojo, sobre la almohada –”

Entre los amantes un joven hermoso se adelantó en la parte trasera,

“Estudié en su clase de poesía, era un muchacho de 17 años,

corrí a hacer algunos mandados para su piso de arriba,

él me sedujo, yo no quería, me hizo acabar, volví a casa,

nunca lo volví a ver, nunca quise… ”

“No podría levantarse y hacer otra cosa que amarme”, “un hombre viejo y limpio”,

“se aseguraba de que yo acabara primero”.

Este es el público más orgulloso y sorprendido en el lugar de honor de la ceremonia—

luego poetas y músicos – chicos de la secundaria con bandas grunge –

viejos rockeros de la edad de los Beatles,

acompañantes de guitarra llenos de fe, conductores putos clásicos,

compositores de jazz de alto vuelo desconocidos,

trompetistas de funky, genios negros del bajo y la corneta francesa,

violinistas, cantantes de folk con armónicas, mandolinas, tambores,

silbatos, arpas y kazoos.

Luego, artistas italianos del realismo romántico, escolarizados en la mística India de los ’60,

poetas-pintores del fauvismo y la escuela toscana tardía,

dibujantes clásicos, mequetrefes surrealistas de Massachusets con esposas continentales,

sus blocks de yeso y pobreza con obras maestras, al óleo y acuarelas, de las provincias americanas,

luego los profesores de la secundaria, bibliotecarias irlandesas solitarias, delicados bibliófilos,

las tropas de la liberación sexual, no a los ejércitos, damas de cualquier sexo,

“Yo lo encontré docenas de veces, él nunca recordó mi nombre, lo amé igualmente, un verdadero artista ”

“colapso nervioso luego de la menopausia, su humor poético me salvó de los hospitales de suicidio”
“Encantador, genio con modales modestos, lavó mi baño y mis platos cuando estuvo de invitado en mi estudio por una semana en Budapest”,

miles de lectores, “Aullido cambio mi vida en Libertyville, Illinois”,

“Lo ví leer en la Escuela de Maestros del estado de Montclair y decidí ser poeta– “,

“El me encendió, comencé a cantar rock de garage, mis canciones en Kansas City”,
Kaddish me hizo llorar por mí y por mi padre vivo en Nevada”,

“Padre Muerte me reconfortó cuando mi hermana murió en Boston, en 1982”

“Leí lo que dijo en una revista, me voló la cabeza, me dí cuenta de que había otros que me gustaban allá afuera”,

bardos sordos y tontos, con manos haciendo rápidos y brillantes gestos,

luego periodistas, secretarias de editores, agentes, aficionados a la fotografía y retratistas,

críticos de rock, trabajadores de la cultura, historiadores que vinieron a presenciar un funeral histórico,

super-fans, poetastros, viejos beatniks y cabezas huecas, cazadores de autógrafos, distinguidos paparazzi, curiosos inteligentes,

todos sabían que eran parte de la ‘Historia” excepto el muerto,

que nunca supo exactamente qué sucedía aún cuando estaba vivo
22 de Febrero, 1997

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