gracias a la computadora

Escribís un poema malo y sólo tenés que presionar la tecla “delete” y ver cómo se desvanecen las líneas, como si nunca hubieran existido. Ya no habrá que desenrollar páginas de la máquina de escribir, hacer bollos con ellas y lanzarlas al tacho de basura. Cuanto más viejo me pongo más borro. Digo, si yo no veo nada en un trabajo, ¿qué podrá ver el lector? Y la pantalla de la computadora es un juez severo, las palabras se sientan y te miran, con la máquina de escribir no las ves hasta que sacás la hoja. Además, el teclado de una computadora es más eficiente que el de una máquina de escribir. Con la computadora los pensamientos saltan más rápidamente de tu cabeza a tus dedos, a la pantalla. ¿Es esto aburrido? Probablemente. Pero no lo borraré porque a mí no me aburre.

Estoy enamorado de esta máquina.
¿Ves lo que puede hacer?
Ahora volvamos al trabajo.

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