Alertan sobre partidas de Viagra contaminadas

(Agencia Maldita Realidad)

En un muy breve comunicado la compañía farmacéutica Pfitzer acusó a sus competidoras de infiltrarse en sus laboratorios y adulterar el sildenafil (más conocido como Viagra) para crear un efecto diametralmente opuesto al deseado por los consumidores. En los últimos años, las ventas de esta droga crecieron en forma exponencial, tanto en Estados Unidos como en todos los países que la importaron. Ahora, pocos saben que en el mercado se han posicionado otras marcas como Segurex, Incresil y Super-O, todas buscando el máximo placer de las mujeres y rescatar la autoestima disminuida de los hombres. Y si hay un sector donde el capitalismo muestra su lado más salvaje, podría ser el de las empresas farmacéuticas, dispuestas a violar las normas éticas más elementales a la hora de incrementar sus negocios y colonizar las mentes y los cuerpos de los seres humanos. La que parecía ser una píldora de la felicidad, una panacea universal a la impotencia de los fracasados, se ha tornado un peligro que más vale eludir, acudiendo a las viejas recetas afrodisíacas de nuestras abuelas.

En su comunicado, Pfitzer incluyo un lacónico y grave comentario de una víctima de la adulteración: “Tenía enfrente una mina impresionante, yo, un veterano de 53, imaginate, no se me da todos los días, una pendeja de 25, entregándose por entera, y no pasaba nada. Pensé que había fallado porque lo mezclé con alguna otra medicación, pero en vez de una erección, el pene se me empequeñeció y adquirió la forma de un verdadero chizito. Agarré el blister y le di una pastilla a un amigo y le pasó lo mismo. Y encima ambos sufrimos palpitaciones. No, el viagra puede llevarte al desastre. Desde que me pasó esto nunca más se me paró, voy a ir a un acupunturista chino a ver si recupero algo de mi entrañable función eréctil, y por supuesto demandaré a Pfitzer“.

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